Setiembre de 2001, hace ya 17 años llegamos a París para embarcarnos en la única línea aérea que por ese entonces volaba a la Madre Patria de nuestros antepasados.

Armenia, que conmemoraba el 10º aniversario de su Independencia ( 21 / 09 / 1991) y el Monte Ararat, acentuaban el latido de nuestros corazones.

La espera de 2 horas para “…pasajeros con destino a Armenia embarcan por puerta 21…”, pareció eterna… 

Subimos a una máquina que, encomendados a Dios y todos los ángeles, nos llevaría durante cinco horas a Zvardnotz (aeropuerto internacional de la época). Luego de 3 horas no muy felices de vuelo, repentinamente se apagan la totalidad de las luces de la cabina, sin aviso previo. Rezamos agarrados fuerte de la mano con Diana, pensando que el final estaba cercano. Grande fue nuestra sorpresa cuando, repentinamente la voz de una reconocida soprano entonó, en un silencio sepulcral, la canción patria armenia. Los aplausos acompañaron el regreso paulatino de la iluminación y soltamos un gran suspiro de alivio cuando tocamos tierra.

La mañana siguiente nos permitió vivir la experiencia mas movilizante para los armenios en particular y los cristianos en general…estábamos frente al monte Ararat, imponente y majestuoso, casi rayano en la perfección.

Aunque resulte incomprensible el punto mas cercano para visualizarlo nos separa 40 kilómetros del receptor del Arca de Noé, alambrado perimetralmente y vigilado por gendarmes turcos. De regreso al hotel, Nercés nuestro guía nos sorprende al internarse por unas estrechas calles de tierra con modestas casas en las laderas de la montaña.

Dikrán nos recibe con el tradicional traje que visten los habitantes de Erevan, a toda hora y en cualquier lugar… “Jranmezek… (pasen) “diguins hatz bradrastum e “ (mi esposa está preparando pan)

En el centro de la habitación principal, el piso de tierra recibe, en un pozo de 80 cm de diámetro y 1 metro de profundidad, el calor de las brazas ardientes (“tonir”) donde Herminé, su esposa cocina la masa de harina y agua, con apenas un poco de sal, que estira sobre una manopla gigante y adhiere en las paredes de la tierra caliente.

El mezze (platillos varios para degustar con vodka) no se hace esperar y los envueltos en hojas de parra, junto con los lejmeyún, empanadas abiertas y cerradas, nos permiten degustar los sabores del recuerdo.

¡Les doy la receta de los lejmeyún para disfrutar con un buen cabernet sauvignon!

 

Por Chef Diana Boudourian y Arq. Jorge Boudourian

 

Receta Lejmeyún:

Ingredientes 

Para la Masa  

1 kg de harina 0000

50 g de levadura 

1 cda de sal

600 cc de agua tibia

8 cdas de aceite

Para el Relleno

1 kg de carne de roastbeef picada

1 kg de tomates frescos

½ kg de pimientos rojos

½ kg de cebolla

6 dientes de ajo

2 tazas de perejil picado 

sal, pimienta, pimentón y ají molido

Preparación

Mezclar la harina con la sal y disponer en el centro la levadura disuelta en 100 cc de agua tibia, agregar las cucharadas de aceite y el resto del agua tibia y amasar, hasta obtener una preparación homogénea. 

Dejar fermentar hasta que duplique su volumen; bollear y dejar levar nuevamente.

Para el relleno

Picar finamente los tomates, las cebollas, los pimientos, los dientes de ajo y el perejil  y mezclar con la carne.

Condimentar con sal, pimienta, pimentón y ají molido y reservar. 

Para el armado

Estirar con palo de amasar los bollitos en forma redonda y disponer el relleno hasta los bordes de la masa, presionando bien. 

Disponer en placa aceitada y cocinar 12’ a 200ºC. 

Contacto:

facebook.com/dianaboudourian

youtube.com/dianaboudourian

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