Mi primera reseña literaria para Gallaretas, en julio del año pasado, fue sobre la novela El río de Débora Mundani. Les contaba entonces que Débora pasaba de niña sus veranos en Dique Luján y de allí surge como inspiración, en sus primeras obras, este territorio que también se describe en Batán.

Seguramente tiene su origen en la infancia su cariño por esta zona que la muestra siempre dispuesta a visitarnos para encontrarse con su público y hablar de su obra. Por eso nos ha acompañado en los Encuentros con escritores que organiza la Subsecretaría de Cultura del Municipio de Tigre y en los Paseos literarios que llevan a cabo las Guías de Turismo de Tigre con el auspicio de la Subsecretaría de Turismo.

Esta vez su presencia fue convocada por Silvina Maciel para su Refugio Literario, el espacio de lectura y escritura que conduce en Boulevard Sáenz Peña.

Silvina y los alumnos de sus talleres ya nos tienen acostumbrados a festivas ceremonias donde se celebra la obra de cada autor que nos visita. En este caso, el inicio estuvo dedicado a La convención (Corregidor, 2018), la tercera novela de Débora que nos representa por estos días en la Feria del Libro más grande del mundo, la de Frankfurt. La novela entra en la vida corporativa, en este caso de un banco público recientemente privatizado, cuyo director de recursos humanos, Ariel Junquera, desaparece mientras corre una maratón de alta montaña. La escritura de Mundani observa las exigencias del entrenamiento corporativo y del rendimiento en condiciones de altísima presión que obligan a los personajes a perder el cuerpo y el alma en cada circunstancia.

Con el foco en este ambiente, dos actrices abren la noche de Refugio: son dos secretarias que aprovechan el descanso junto a la máquina de café para analizar los nuevos cambios: “Parece que la chica invisible hasta la oficina propia con ventana a la calle no para…”. Débora aplaude y penetra en el perfil de sus personajes que no creó pensándolos como buenos o malos, sino a partir de “sus tiempos particulares”. Cuando Silvina le comenta lo fácil que la novela parece adecuarse al modo dramático, Débora responde que la pensó “visualmente”, casi como si estuviera pensando una película.

Los talleristas intervienen con lecturas y recreaciones de las novelas de Mundani. Un cauce de papel da cuenta del trabajo realizado para identificar el recorrido de Horacio, protagonista de El río, que honra el último deseo de su madre muerta llevándola desde el arroyo Espera, en Tigre, hasta Trinidad, entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes, donde se encontrará con su pasado.

Al hablar de cada una de sus obras, Débora Mundani da cuenta también de sus recursos. Nos explica que en la última etapa de escritura tiene presente a su lector e intenta “desenamorarse” de la intriga y de sus personajes para pensar en quien va a ser el receptor final de cada texto. Habla de los procesos de producción de su narrativa y nos explica que Batán, por ejemplo, surgió de un cuento corto; sin embargo, cuando percibió que había más para contar, decidió intercalar distintas escenas.

Cierra la noche el coro del Museo de La Reconquista con un precioso repertorio sobre los ríos y el agua, y nos vamos pensando y esperando la próxima cita con escritores.

Por Mónica Ávila

Crédito de las fotos: Diego de Gregori

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