Quisiera que te plantearas la siguiente pregunta: ¿existe la envidia sana? La envidia, como cualquier sentimiento humano, funciona de la siguiente manera: primero la mente transmite una información al corazón y, luego, el corazón produce las emociones correspondientes.

Cuando nuestra mente se enfoca en lo que la otra persona posee, eso genera en el corazón un sentimiento de envidia. Esta clase de envidia es negativa.

Sin embargo, existe otro tipo de envidia. En vez de poner atención a las posesiones del otro, uno puede centrar la atención en el esfuerzo y la dedicación que ha invertido para conseguir esos resultados. Eso produce inspiración.

Muchas veces vemos el éxito de alguien, sea en el ámbito laboral, material, familiar o emocional, y nos sentimos llenos de envidia. Pero si en lugar de percibir esos elementos nos enfocáramos en la entrega que esa persona tuvo para conseguirlos, lograríamos transformar la envidia en admiración y la pesadez en un motor de crecimiento.

En pocas palabras: ver los resultados que otro ha obtenido nos causa celos y estancamiento; en cambio, observar el esfuerzo que ha invertido en ellos nos sirve como incentivo para tomar las riendas de nuestra vida.

Aprender a valorar el coraje y la tenacidad que las personas invierten en sus sueños es el estímulo ideal para convertir en realidad nuestros propios sueños.

Por Rabino Baruj Hagman- Director de J.C.C Jabad Nordelta

Texto adaptado por Moisés Waisberg

CONTACTO:

11 3637-4421 / boruch@jccnordelta.com
Terrazas de la Bahía II, oficina 109

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Check Also

Conectando con nuestras emociones

SIPE, experiencias transformadoras, es un emprendimiento creado por profesionales que vien…