El sábado por la mañana, alrededor de treinta personas se congregaron a orillas del lago para emprender la travesía náutica. Las condiciones climáticas eran perfectas: el cielo estaba despejado, había poco viento y la temperatura era agradable. 

El Club Nordelta organizó esta jornada con el fin de fomentar la náutica, y además,  invitar a quienes nunca habían realizado una actividad acuática a pasar un día recorriendo el lago central. La travesía era arancelada y con el costo se cubría el almuerzo, además de ser un recurso para reunir fondos para el mantenimiento y la compra de las embarcaciones. La invitación, difundida a través de las redes del club, era extensiva a todo aquel interesado en participar de este tipo de propuesta, por lo que asistieron socios y no socios, vecinos e incluso personas que vivían en capital.

La actividad comenzó en el club, donde los participantes se subieron a canoas, botes a remo (singles y dobles) y a un pequeño velero de tipo pampero. Joaquín Iwan, coordinador de náutica del club, tuvo la amabilidad de invitar al equipo de Gallaretas a subirse a un gomón para poder vivenciar la travesía en primera persona. 

Desde allí, tuvimos la posibilidad de conversar con algunos de los participantes mientras remaban. Muchos de ellos se encontraban por primera vez con este tipo de actividades, y se sorprendían gratamente frente al disfrute que les generaba. 

Por otro lado, al atravesar el lago central descubrimos una perspectiva de Nordelta que nunca antes habíamos visto. Desde allí pudimos reconocer los barrios donde muchos vecinos vivimos, como Castores, La Isla o Portezuelo. 

Al llegar a El Muelle, los remeros tuvieron la posibilidad de descansar y conversar con el resto de los participantes. Se intercambiaron fotos grupales, charlas y risas, e incluso nos invitaron al equipo de Gallaretas a tener una pequeña clase de remo. Pablo, uno de los profesores, nos enseñó con paciencia los movimientos básicos, lo cual nos permitió tener nuestra primera experiencia remando. 

Durante el verano, el club seguirá usando el espacio de El Muelle, ya que allí desarrollarán una colonia náutica para que los más chiquitos puedan jugar mientras se contactan con el deporte acuático.  

Cuando los participantes estuvieron listos, emprendimos el regreso, esta vez, con un poco de viento en contra. Sin embargo, el ambiente que se respiraba era distendido, por lo que los remeros avanzaron tranquilos y a su ritmo. La jornada tuvo su cierre en el club, con una invitación para compartir un asado preparado por uno de los profesores. Al preguntarle al equipo y los participantes cómo habían vivido la travesía, la felicidad fue unánime, muchos descubrieron una actividad que nunca habían practicado y otros re confirmaron su pasión por ella. 

Por Chiara Lauria 

Fotógrafa:  Catalina Santilli 

IG: @santillicatalina

Mail: santillicatalina@hotmail.com

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