Natalia Pochulu, más conocida como Nati Bravo, nació en el rubro del arte. Sus padres, Fernando Bravo y Silvana Di Lorenzo, son artistas y ella no se imagina una vida que no sea creativa. Cuando era chiquita soñaba con ser actriz, y durante muchos años estuvo convencida de que ese iba a ser su camino. Entre sus memorias de la infancia, ella recuerda haber pasado muchos fines de semana organizando obras de teatro guionadas, dirigidas y actuadas por ella.

Pero luego, durante la adolescencia, dos hechos la llevaron a cambiar de rumbo: por un lado, un profesor de música, a quien recuerda como alguien determinante en su vida, supo confirmarle su facilidad para cantar; y un recital de Laura Pausini le aseguró que quería pasar su vida arriba de un escenario: “Al verla, pensé: quiero hacer esto, subirme al escenario para cantar, y quiero hacerlo como profesión, para siempre. Desde ese momento, ya pasaron veinte años”.

A lo largo del trayecto exploró distintas opciones: atravesó diversos estilos, cantó canciones propias y también versiones de otros artistas. Sin embargo, desde hace un año decide apostar por la música country, y junto a su banda, “Nati Bravo and Band”, realizan un tributo a Shanaia Twain.

En este género, Nati encontró un estilo que la representa completamente, por eso, en este momento es uno de los proyectos que pisan más fuerte en su vida: “Si bien arranqué en el country ahora, el estilo de vida descontracturado y sin rutinas me fue desde siempre. Después de buscar durante tanto tiempo mi identidad, mi estilo musical, encaucé todo en este lugar. Siento que soy cien por ciento yo”.

¿Por qué no venís a cantar?

¿Cómo surgió la banda tributo?

Hace un par de años comencé a ir con amigos al festival de música country que se hace en San Pedro. Después de ir varias veces como espectadora, el organizador del festival se acercó y me preguntó: “¿Por qué no venís un año a cantar?”. Yo lo miré y dije: “¿Música country?”. Mi repertorio iba por el pop, baladas, cantaba de todo, pero no country. Y él me sugirió algo de Shanaia. Para mi calzaba perfecto porque era una de mis referentes de la adolescencia, tengo el recuerdo de pasar horas frente al espejo cantando sus canciones. Un amigo guitarrista me ayudó a armar la banda, necesitábamos instrumentos muy específicos y yo, a esta altura de la vida, tenía ganas de trabajar con gente que tuviera ese hambre de “vamos por todo”.

¿Cuándo empezó el proyecto?

Hace un año. Armamos la banda para una única fecha, pero se generó algo tan genial que nos empezaron a llamar. Yo había paseado por varios géneros y este me calzó, se dio solo, sin esfuerzo, como algo que estaba destinado a ser.

¿Qué caracteriza a la música country?

El country es un estilo marcado por la aventura, el road trip, agarrar el auto y dejarse sorprender por lo que llegue. Creo que es un poco el estilo de los artistas o de quien elige ser freelance, nos gusta bastante lo inesperado, lo incierto nos da adrenalina para el día a día.

¿Qué sentís arriba del escenario?

Es la parte más divertida. Es un lugar donde podés transmitir lo que sos en poco tiempo y a muchas personas a la vez. Es espectacular. Yo creo que aquel que me ve arriba del escenario me saca una radiografía de lo que soy. Es un momento en el cual estamos todos unidos a partir de la música: los técnicos, los músicos, la audiencia.

¿Qué creés que se lleva la gente al ver un show tuyo?

La mayoría de las veces la gente dice que se va contagiada de la energía del espectáculo, hasta vuelven a su casa escuchando las canciones. Cuando el tiempo no es acotado, me gusta hablar con el público, hacer chistes con los músicos. El country es un ambiente de mucha camaradería, donde todos somos una gran familia. Se acorta la distancia entre el artista y el público; es una energía muy sana.

De padres a hijos

¿Cómo surge el nombre “Nati Bravo”?

Cuando empecé a trabajar no sabía qué apellido ponerme. “Bravo” es un apellido artístico que le pusieron a papá en su momento, porque es lo que se estilaba, pero sentía que era una etiqueta muy grande. También consideré usar el apellido de mi mamá, que es cantante, pero pensé “doble etiqueta”, doble condicionamiento de quien me vea. Luego, pensé en armar mi propio apellido y acorté Pochulu y me hacía llamar “Natalia Po”, pero nunca me sentí identificada. Finalmente, un día me cansé y dije: “voy a ser Bravo”, me saqué el Natalia que me parecía largo, y así surgió “Nati Bravo”.

¿Con qué obstáculos te enfrentaste durante el trayecto?

A lo largo de veinte años de carrera, yo viví la transformación de la industria musical. Hace un tiempo, la discográfica era la que te contrataba, después pasó a ser autosolventado, y hoy, con YouTube, uno puede subir sus propios videos sin necesitar más que una cámara. Por otro lado, no es que por mi familia fue todo más simple, sino que, al contrario, “ser hija de” a veces dificultó el trayecto. No reniego de las posibilidades y los contactos que abre, pero sí hay más presión.

¿Qué semillas te dejaron tus papás vinculadas a este rubro?

Me dejaron el agua en la que me muevo, yo no concibo otra forma de vivir que no sea a través del arte. Me dieron este mar y me volví sirena. Por otro lado, me transmitieron la importancia del trabajo. Si hay algo que admiro de los dos es la cantidad de años que llevan trabajando de lo mismo. Más allá de los cambios, las tecnologías, todas las novedades que nos avasallan, ellos siempre siguieron trabajando de lo que les gusta. Hoy, para mí, lo importante es poder hacer lo que amo, y sé que no me voy a ir de esta vida sin haber intentado una y otra vez hacerlo.

¿Qué representa para vos la música?

La música es como mi mejor amiga, porque siempre está. Nunca me deja sola y ahí se me pasa el tiempo, se me van las horas y me olvido del resto. Cuando me siento triste, contenta, molesta, ansiosa, pongo música y siempre hay una canción que acompaña ese sentimiento.

¿Vos le transmitís a tus hijos el amor por la música?

Yo estoy todo el día cantando y mi hijo Santi hace comedia musical y le encanta actuar. Toma clases en la escuela de Martín Carrizo conmigo. A Sofi, la más chiquita, le gusta el baile, aunque no se anima tomar clases. No la quiero presionar, está jugando, explorando. Con ella lo que más compartimos es el gusto por la música, nos copa ir a las dos en el auto cantando. Estoy intentando contagiarle el gusto por mis cantantes. Hace poco la llevé a ver un recital de Marcela Morelo y se aprendió todas las letras antes de ir, lo pasamos superbién, bailamos todo. Yo creo que los dos sin duda van a heredar algo artístico.

¿Qué proyectos se vienen para vos?

Estoy armando con mi mejor amiga una marca de ropa estilo country que se llama “Amor Sagrado”. Mientras buscaba ropa para los shows, tuve que revolver muchos percheros, por eso pensé en crear un lugar donde se pueda comprar este estilo de indumentaria. Por otro lado, quiero seguir con la banda. El año que viene nos gustaría poder sumar temas propios. Y también disfruto mucho dando clases. El otro día pensaba en la frase “plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”, la cual representa trascender. Y pensaba: escribí muchas letras de canciones, hijos tengo dos, y cuando uno es maestro y enseña lo que ama, planta algo, deja una huella en el otro y esa es otra forma de trascender.

Chiara Lauria

Para Nati es importante agradecer a los integrantes de su banda. Músicos: Theo Morresi, Ianina Fiddler, Gaby Rueda, Marcos Pozzo y Walter Muñoz. Line Dancers: Erica Matrecari, Fer Mina y Yani Ojea.

CONTACTO

banda: @natibravoband

Nati: @natibravook

Nati: Nati Bravo

www.natibravo.com.ar

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