Por Lic. En Nutrición Valeria López MN 3598 – Health Coach Certificada Instute of Integrative Nutrition. 

Cuando hay ganas de cambiar, no parece nada difícil e incluso arrancar y dar el primer paso es super posible, pero ¿cómo hacemos para mantener ese nivel de motivación que nos lleva a empezar? Muchas veces arrancamos con todas las pilas, y por algún motivo, esas pilas se van gastando, o nos enocontramos con algún contratiempo que nos “desvía” de la meta que nos habíamos propuesto cuando hicimos la famosa lista “para el año que viene”.

Lo que he aprendido tanto personalmente como con mis pacientes es que sea cual sea tu objetivo, bajar de peso, empezar o volver al gimnasio, comer más saludable, el progreso en sí mismo es el mejor motivador. 

Siempre hago hincapié en esto porque es fundamental para que la frustración no se apodere de nuestras mentes: ¡El progreso es mejor que la perfección! Así que dejemos de buscar el “momento perfecto” o el “plan perfecto” para poder simplemente ponernos en acción e ir progresando hacia ese objetivo que nos va a hacer sentir más sanos y más felices. 

Si estás pensando en hacer algunos cambios en tus hábitos para mejorar tu salud, o si ya empezaste, siempre recordá esto: es la acción la que genera motivación, no al revés.

Elegí 5 pasos que he comprobado que ayudan a mantener la motivación y podés empezar a probar ya mismo: 

1 – Tené bien claro cuál es tu objetivo y por qué es importante para vos alcanzarlo: 

Parece una obviedad de sentido común, pero es bastante más elaborado de lo que parece y es el paso que más frecuentemente nos salteamos: la parte de pensar, concretamente, de ponernos un objetivo claro y preciso, con una fecha de inicio y lo más importante, visualizar el reultado que queremos obtener. Lo ideal es anotarlo y tenerlo en algún lugar visible, (esto sí que casi nadie lo hace y es sin dudas lo que más ayuda).

2 – Establecé pasos de acción: elegí tus batallas:

Casi nunca funciona meterse en un nuevo plan de ejercicios, una dieta y un estilo de vida natural, todo al mismo tiempo. 

Es mucho mejor poner objetivos más “chicos” y una vez que los lográs, seguís con uno nuevo, por ejemplo: 

  • Si querés mejorar tu alimentación, empezá a planificar tus comidas y compras.
  • Si te interesa la salud y el peso, registrá las porciones que consumís diariamente para identificar excesos y poder hacer cambios.
  • Si necesitás mejorar tu sensibilidad a la insulina, buscá alimentos de bajo índice glucémico y libres de azúcar. 

Cuanto más específico y medible sea tu objetivo, más fácilmente vas a ver ese progreso que tu motivación necesita.

  • Tip: independientemente de lo que quieras alcanzar, planear las comidas es siempre una buena idea; te ahorra tiempo y dinero, y sobre todo, energía mental!

3 – Chequeá tu progreso:

Para mí son mejores los chequeos periódicos (por ejemplo cada 4 u 8 semanas) que estar pesándote o midiéndote a cada rato. Esto te va a servir para tener un sentimiento interno de competencia, pero sin detenerte en detalles insignificantes como poder correr 10 km o bajar dos talles de jeans en la primera semana de entrenamiento. 

  • Algo realmente importante es no usar estos puntos de control para autocastigarte (es muy típico ir a pesarse al día siguiente de una fiesta, o después de haber comido esa torta, helado o picada con amigos).

4 – La rendición de cuentas: un amigo: 

Siempre que puedas intentá que alguien más sepa o empiece a implementar estos cambios con vos, tu pareja, alguien de tu círculo de amigos, un coach, o quien te de más confianza.

Muchas veces no queremos contarle a nadie, para que no nos digan nada cuando queremos incumplir nuestro propio plan… por eso sé (como Coach y como amiga) que esto es tan molesto como necesario y que realmente contribuye a mantener la motivación y evitar las decisiones que después nos hacen pasar malos momentos (con nosotros mismos, claro).

5 – Repetir una y otra vez para formar un hábito: 

Se dice todo el tiempo que crear un hábito lleva 21 días, son sólo 3 semanas y puede ser menos también si sos una persona organizada y tenés tu rutina armada. Como casi todo, mantener un estilo de vida saludable es mucho más fácil si es parte de tu vida normal y no algo radicalmente diferente,  (por eso el paso 1 es tan importante).

Para no ponerte en actitud “estoy a dieta” me parece importante pensar en cambios de hábitos de estilo de vida y a largo plazo, en lugar de plantearte un “fin de programa” una vez que hayas logrado tu objetivo de entrenamiento, descenso de peso, glucemia, etc. 

  • Con esto quiero decir: el azúcar refinada, nunca va a ser algo recomendable ni saludable, no importa cuánto peses o cuántos km hayas logrado correr… tampoco los alimentos ultraprocesados o las grasas trans, por ejemplo.

Para terminar, les dejo algunas ideas que pueden ayudar a empezar a cambiar:

  1. Comé alimentos reales, sin procesar, sin envases ni etiquetas.
  2. Usá agua pura, filtrada, sin químicos.
  3. Empezá a moverte, si no estás haciendo nada de ejercicio 10 a 15 minutos hacen una gran diferencia.
  4. Evitá toxinas: elegí qué productos de limpieza o cosméticos podés cambiar por versiones más naturales o veganas.
  5. Dormí mejor y más. Si no sabés por donde empezar este es el mejor punto de partida… incluso más importante que el ejercicio o la alimentación.

Contacto para turnos y consultas: 

WhatsApp +54 911 5017 1404 

Instagram: @wholychoices

Blog: licvalecoach.blogspot.com.ar

Skype: valeria.lopez2

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