Al comprar una gafa Bond, uno encuentra una pequeña tarjeta con la frase “es desperdicio cuando no se aprovecha”. Esta premisa sostiene un proyecto de moda sustentable, donde cada eslabón de la cadena está pensado considerando el impacto medioambiental.

El proyecto comenzó hace alrededor de un año, cuando Malcolm se encontró con una imagen que lo impactó mucho: la marea del Río de la Plata estaba baja, y dejaba ver pilas de botellas y residuos acumulados en la costa.

Su espíritu inquieto lo llevó a preguntarse ¿qué puedo hacer yo con esto? “Buscaba crear un producto que generara cero desperdicio y que, al usarlo, uno pudiera contar que está hecho de materiales reciclados. Así llegué a la idea de las gafas”, relata.

Para llevar adelante esta propuesta, él tuvo que investigar mucho, desde aprender sobre los distintos tipos de plásticos hasta encontrar una manera económica para tratarlo: “Fui cien por ciento autodidacta, pero me encanta preguntar y aprender de otras personas”, reconoce.

De este largo proceso nació Bond Eyewear, una marca que contribuye al cuidado de la ecología y que apuesta por la concientización. Aquí, ningún detalle está librado al azar, y esto se ve desde el producto en sí; también en las fundas hechas de materiales nobles, como lino y madera, y hasta el momento en el cual uno decide cambiar sus anteojos Bond.

“Cuando un cliente quiera cambiar sus gafas, puede traerlas: nosotros las volvemos a reciclar y la persona tendrá un 30 por ciento de descuento en la próxima compra. De esta manera, se da un proceso circular con cero desperdicio”, propone Malcolm.

¿Cuál es el mayor problema que hoy tenemos con el plástico?

Si bien el plástico ofrece muchas facilidades, se hace un abuso de él, y un ejemplo son los “plásticos de un solo uso”, como botellas, vasos y cubiertos descartables. El problema es que cuando uno los tira, muchas veces terminan en el agua y este material no se degrada, sino que se transforma en microplásticos. Estos son los que andan flotando por el agua y son muy difíciles de recolectar.

¿Cómo es el tratamiento del plástico?

Es muy artesanal y lleva tiempo. La botella se tritura y luego de un proceso se transforma en el filamento que ingresa en la impresora 3D. Después, la gafa tiene un proceso de lijado, el cual conserva una pequeña textura que permite recordar de dónde proviene.

¿Cómo obtienen las botellas que usan?

Una parte es del uso diario, y cada tanto armamos salidas entre conocidos y amigos para recolectar botellas. Más adelante, nos gustaría invitar a quienes se sientan identificados con el proyecto a hacer una salida masiva.

¿Qué significado tiene el nombre de la marca?

Bond es vínculo en inglés, y nuestro objetivo es generar un vínculo con el medioambiente.

¿De qué manera difunden su propuesta?

Además del producto en sí, utilizamos las redes para compartir información que permita conocer la problemática que generan los residuos plásticos en el agua.

¿Qué destaca a Bond?

Bond es una nueva forma de ver el mundo, un proyecto en el cual buscamos una economía circular, donde las cosas no terminan, sino que el desperdicio se puede aprovechar y transformar en algo constructivo. En este caso son gafas, pero invitamos a que cada uno se pregunte: “¿Qué puedo hacer yo con el plástico?”.

Chiara Lauria

CONTACTO:

Web: www.bondeyewear.com

Instagram: /Bond.eyewear

Shopping Remeros Plaza

Horario: todos los días de 10 a 21

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