A los 23 años, Diana Schifrin egresaba de la UBA con diploma de honor: “Me encantaba estudiar medicina, aunque la sensación de no encajar con el abordaje tradicional siempre fue algo muy fuerte; sentía el dolor por la falta de conexión y falta de amor hacia el paciente”, admite.

Diana, ¿cómo llegaste a la medicina alternativa?

Me formé un tiempo en Psicopatología y Pediatría, y luego me especialicé en Clínica y Nutrición. Terapeutas de la Universidad Alternativa de Nueva York me invitaron a formarme en trastornos alimentarios. Mediante una mirada contenedora, con el foco en el alma del paciente, trabajamos desde adentro hacia afuera, conectando al paciente con sus deseos para que vaya perdiendo los miedos. Hoy, los trastornos en la alimentación siguen siendo una de mis especializaciones.

“Por otro lado, en un momento de mi vida necesité ir en busca de más respuestas para el alma. Con la certeza de que había algo que iba más allá de lo que pasa acá y ahora, viajé muchas veces a la India para obtener una maestría en meditación y neurociencia a través de la Oneness University. Realicé una maestría en meditación y estudié neurociencia en el Chopra Center, California. Gracias a las formaciones que pude hacer a lo largo de mi carrera, hoy tengo mejores herramientas para trabajar”, reconoce Diana.

En un curso de sanación de apertura de conciencia, Diana conoció a Javier y la vida los unió para guiar a los demás en la búsqueda de la felicidad. Juntos, enseñando con su experiencia, buscan contribuir a un mundo mejor a través de la conciencia de sanación individual.

Javier, ¿de qué manera se integra el mundo de la música con el mundo de la ciencia?

En la búsqueda de suplir cierta insatisfacción y sensación de vacío, a través de cursos de meditación, descubrí los mantras como camino de sanación. Hoy estoy dedicado a la producción de música mantra y de relajación. Me encanta la música y verdaderamente creo que recién estamos descubriendo su poder.

¿Qué significa “cantar mantras”?

Diana: El fenómeno energético del mantra tiene que ver con la repetición de ciertas frases en el idioma sánscrito. Su sonido activa áreas del cerebro y glándulas del cuerpo, y así se produce un proceso de limpieza y sanación interior. Es una sensación de bienestar, un estado del alma.

Javier: Cantar mantras es muy sencillo. En la dinámica se canta en conjunto, sin división de artista y público, y esta integración que se da tan naturalmente es fascinante.

¿Cómo se trabaja en los cursos?

Javier: Los cursos que realizamos con Diana los brindamos de una manera muy accesible para que la gente lo pueda experimentar de cero. Integramos la visión técnica de Diana desde la neurociencia, explicando el proceso, junto con la incorporación de las mantras, experiencias y rituales chamánicos, entre otras iniciativas. Combinamos disciplinas de oriente y occidente, neurociencia y tradiciones ancestrales de América.

Diana: El fundamento científico es muy valorado. Poder explicar cómo cambia la funcionalidad mental cuando meditamos, cómo empezamos a usar otras áreas del cerebro y nos conectamos con el corazón permite dar un marco de conocimiento certero.

Quienes entran en un estado de profundidad a través de la meditación se benefician de múltiples maneras: “Disminuyen el nivel de estrés, profundizan la respiración, fortalecen la inteligencia emocional, logran mayor conexión mente-corazón, mejoran la calidad de vida, producen regeneración celular y logran una mayor velocidad en la cicatrización de las heridas”, clarifica Diana.

¿A quiénes están dirigidos los talleres que realizan y qué experiencia proponen?

Javier: Nuestra propuesta está abierta a todas las personas, porque queremos llegar a todo aquel que busque vivir mejor. Son talleres interactivos y vivenciales. Buscamos que el otro pueda entender que, con pequeños cambios de actitudes, hay una manera distinta de vivir.

Diana: La iniciativa va más allá de lo espiritual. Propone abrazar la angustia, el dolor, estar muy presentes en lo que uno siente para poder soltar y ser más felices. La intención es ir directo al corazón.

En estos talleres, Javier y Diana unen las neurociencias con el poder de los mantras, generando una nueva sintonía para la vida diaria. “Nos enfocamos en la realidad que nos toca hoy, con muchas preocupaciones que nos quitan el poder. Puntualmente se trabaja para transformar esas creencias limitantes”, dice Javier. “El objetivo es mantener la inteligencia, el radar abierto y el espíritu intacto para aprender a mantenernos conectados con lo esencial y fundamental de la vida”, sugiere Diana.

“Apostamos a desarrollar la propuesta en Nordelta, ya que percibimos en la zona una mayor receptividad a lo nuevo. Nos atrae especialmente la integración espiritual que se vive aquí, lo cual nos acerca a diferentes personas. Por otro lado, creemos que la tranquilidad que brinda el entorno natural predispone a una mayor conexión con uno mismo y con los demás”, concluyen Diana y Javier.

Pilar Ruiz Luque

CONTACTO

Mail: mantrayneurociencias@gmail.com

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