Por Carolina Casares

Con la frase que da título a esta nota me levanto todas las mañanas, y con cada sorbo de café hago carne cada palabra. Gestionamos en nuestros hogares, nuestro trabajo, con nuestros estudios.Acció

Gestión, del latín gestio, que significa “hecho, concluido”, y el sufijo tio, que significa “acción y efecto”.

Dicho esto, creo que cuando gestionamos y ordenamos los procesos para lograr resolver temas importantes de trabajo o de hambre o ambientales o en nuestros hogares estamos ofreciendo herramientas y recursos para que el conocimiento quede instaurado y el circuito del proceso quede funcionando solo. Tal vez sea el camino más difícil, pero de una solución duradera.

También hay maneras de gestionar. Todos podemos gestionar y generar impacto o gestionar para la tribuna. Podemos gestionar con una acción que trascienda o podemos gestionar para la foto.

Pertenecemos a una cultura que prefiere ver qué dice o realiza el otro antes que ocuparnos de ser efectivos y ejecutivos a la hora gestionar.

No creo que el tema de la gestión sea menor cuando hay tanto por resolver y tanto por ordenar. Creo enfáticamente que el orden es progreso y viene de la mano de la ejecución de acciones concretas.

Entonces, si tan solo pudiéramos entender que gestionar en orden trae sonrisas, trae bienestar, trae abrazos, ¿pero por qué? Porque en ese orden están los claros y las realizaciones. ¿Dónde lo vemos? En una casa ordenada, en un ambiente sano, en una calle segura, en miradas, en un título de estudio. Pero para lograr todo esto hay que gestionar, y si uno gestiona sin necesidad de mostrar nada a nadie y lo realiza por uno mismo, las discusiones se esfuman.

Gestión mata discusión y, agregaría, gestión ordenada mata discusión.

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