Entrevista de Mate Ayerza a Mariano Germano

Mariano Germano tiene 51 años y nació en la Capital. Aprendió una historia donde los próceres eran de “a caballo” y se crio esperando los fines de semana para ir al campo de su abuelo. Allí lo esperaba La Mimosa, una yegua negra, fuerte y brillante. Luego, cuando su abuelo se enfermó y dejaron de ir, perdió todo interés. Tiempo después creó una consultoría y se mantuvo siempre fuertemente ligado a los caballos.

“Normalmente en esta sociedad el enfoque es primero tener para luego poder hacer y recién al final ser. Por ejemplo: “Cuando tenga dinero voy a poder hacer lo que quiera y seré feliz. En vez, debemos enfocarnos en ser y dejar de postergar”, oigo de refilón mientras organizaba el bolso que preparé para un taller “con caballos”.

Todo sucedía mientras desayunamos entre presentaciones y nos decidimos a plantear un objetivo para la jornada. No sabía de qué se trataba el asunto, pero estaba bien dispuesta.

Oigo que Dolores (24) quiere abrirse a los demás, está cerrada para no sufrir. Carlos (30) ansía poder concentrarse y hacer con eficiencia; está muy desganado. Yo no quiero sentir que me explota el corazón al despertar, entre otros. Resuena la palabra “recursos”: que no los usamos, que no conocemos.

En el corral interactuamos con los caballos. Por ejemplo, me di cuenta de que no escucho bien las consignas ¿O es simplemente que siempre existe una segunda oportunidad?

Comenzamos siendo libres con mínimas restricciones de seguridad en el corral. Me acerco a Coqueta y la huelo. Cierro los ojos por protección: sentir duele. Ese olor me transporta a la infancia. Quedo suspendida…

Como el caballo no habla, nos tomamos otro tiempo para percibir. Con las personas nos dejamos llevar por el prejuicio.

La experiencia de Mariano, en primera persona

Cuando mi abuelo se enfermó y dejamos de ir al campo, algo mío se quebró; no progresaba porque no tenía interés. Me sentía vacío. Extrañaba la simpleza de la gente de campo. Viví sin preguntas. Me dediqué a la publicidad hasta que comencé a frecuentar una estancia. Cuando volví, me subí al caballo. Su olor, la cadencia y los músculos de mis piernas tensados revivieron la pasión dormida.

Tenía un nuevo rumbo: ese cielo de campo que también sería el mío. Quería despertarme a la mañana, abrir una ventana y ver un caballo. Esa era mi idea de un mundo mejor. Dejé la profesión, empecé a estudiar Counseling, aproveché los ahorros y compré una yegua y luego otra, y surgió la oportunidad de exportarlas. Me jugué lo que tenía y viajé a Rusia junto con ellas en una bodega del avión con toneladas de carne de caballo.

Lo que iba a ser un viaje de una semana se transformó en un trabajo de dos meses. Cuando llegué a Andalucía me ofrecieron ser petisero. Me sumergí en un mundo nuevo y muy sacrificado, pero estaba feliz. Sin dudas. La jornada laboral se iniciaba a las 5 de la mañana y terminaba con la puesta de sol. A la vuelta de ese viaje seguía ligado a ese mundo. Siete años después volví a Europa, pero el jugador era yo. Me casé y criamos a nuestros dos hijos entre viajes.

¿Y cómo llegaste a hacer una consultoría?

Entre los golpes recibidos por las caídas, la nostalgia acumulada y la necesidad de instalarme por la escolaridad de los chicos, se me ocurrió unir las experiencias vividas.

¿Cómo se le explica a alguien qué experiencia va a hacer?

En general, cuando la gente se acerca a mí es por la necesidad de encontrar una respuesta. Porque partimos de la base de que cuando la persona se relaciona con un caballo los mecanismos de defensa se relajan y el inconsciente se perfila. Esto genera un espacio más fresco que posibilita enfocar la traba. Ese sería el hilo conductor, sorprenderse de lo que surge en el intercambio y la observación compartida. Las consignas dirigen tareas sencillas que tienen que ver con ir de un lugar al otro con el caballo y organizarse en torno al corral y sus tareas. Y en esa aproximación aflora la cuestión para reflexionar no sobre lo que pensamos y decimos que pasó sino sobre lo que realmente pasó.

Mariano estará dando talleres informativos en el Club Nordelta. Si bien la sede se encuentra en Open Door hará una intervención en la zona.

CONTACTO

Web: equs.com.ar

Instagram: @germanomariano

Facebook: Mariano Germano

Teléfono: 11 3292-4588

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