Las ferias entre vecinos, también llamadas “ferias del usado” se realizan todas las semanas en clubes de futbol, de rugby y en algunos colegios de la zona de Tigre. En ellas, se pueden descubrir diferentes variedades de productos, tales como adornos, ropa de deporte, ropa sport para uso cotidiano, juguetes, muebles, cosmética y electrodomésticos, entre otros. 

Estos eventos se pueden encontrar en Virreyes Rugby Club, SIC, Círculo Ex Cadetes Liceo General San Martin y Sociedad de Fomento Capitán de los Andes, así como también se pueden seguir sus novedades por las redes sociales, tanto en Facebook como en Instagram “Ferias Entre Vecinos”.

Silvina Perasso, organizadora, comenta que inició con este proyecto hace 15 años en “acción social Santa Barbara”, en el barrio privado Santa Barbara. “Hicimos una feria de Navidad, yo acompañaba al grupo, ni siquiera estaba involucrada directamente. Y luego continuamos con las ferias del usado y ferias de arte con el fin de juntar fondos para un jardín de infantes” reveló la emprendedora.

Los eventos tienen un propósito completamente solidario. “Es una pata muy importante la ayuda social”, comenta Silvina. Se apoya a los clubes o colegios en donde se realizan, incluso se agregan mesas de venta para entidades solidarias a las cuales no se los cobra su participación en la feria. Además de que se generan oportunidades laborales para distintos grupos sociales bajo condiciones de trabajo dignas. Todas se realizan con permiso municipal.

En un principio se difundían con pasacalles, panfletos y mail, mientras que ahora utilizan redes sociales (WhatsApp, Facebook, Instagram), auto-parlantes, radio, y “mucha boca en boca que es una de las cosas que más nos caracteriza”. 

Quienes más participan en las ferias son los jóvenes/adolescentes, que empiezan a generar recursos para sus viajes de egresados y giras. La organizadora de los eventos cree que, “es clave para la enseñanza de los chicos, ya que comienzan a tener un poco de conciencia del valor del dinero y de las cosas en general», y agrega qué, “en ese hacer de la feria se mezclan los grupos sociales. Personas de distintos medios se unen con un fin común que es vender, comprar y generar recursos para distintos fines. Te identificas mucho con el resto”.

Perasso destaca cuán importante es adaptarse a lo que a cada uno le toca y ser feliz en el camino de la vida, que es lo que ella intenta demostrar a través de sus ferias. Nunca competir, sino sumar experiencias. Ella expresa que ve el proyecto como, “muy animoso para todas las personas que vienen a comprar, para las que vienen a vender y para las entidades que nos permiten armar el espacio, que son una gran ayuda. Es un espacio de encuentro absolutamente positivo”.

En un mundo globalizado y complejo, en el cual las relaciones son cada vez más fragmentadas, y las subjetividades se caracterizan por la desligadura y la desafiliación, fomentar este tipo de acciones en las que se priorizan las relaciones cara a cara, respetuosas de las necesidades y posibilidades de los emprendedores y compradores, resulta sumamente valioso y socialmente significativo. 

No cabe duda que estas iniciativas demuestran cómo la sociedad civil despliega cada vez un mayor grado de participación, como importante actor político capaz de innovar y sostener propuestas renovadas.

Por Camila Iara Hess

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