Entrevista de Mate Ayerza a Carola Serrano, acróbata del Cirque du Soleil. 

Conocí a Carola Serrano cuando ella era secretaria del Circo de las Artes, en Tigre, y tenía 21 años. Se enamoró de ese mundo y comenzó la carrera. Trabajando detrás de escena en una obra del circo en las carpas de la ciudad sintió que quería estar ahí y entonces comenzó a estudiar. “El trapecio fue amor a primera vista, pero me daba vergüenza porque tenía unos kilos de más”, reconoce. Pero hizo dieta y bajó ocho kilos en un mes.

Uf, ¡cuánto puede el deseo!

Aprendí a caminar en el circo. Todo lo que sé salió de allí. Cuando terminé la carrera, junto con la directora Ana Hepner armamos un número para aplicar a festivales internacionales y decidimos que mi disciplina sería el “dance trapeze”. Es un trapecio que sube, baja y gira. Miré videos e investigué porque en la Argentina no había ni hay maestros de esa disciplina. Al año quedé seleccionada para participar de Circuba, el festival de Circo más antiguo e importante de América. Me pagaban todo, pero necesitaba acceder a los gastos del viaje para dos personas porque alguien tenía que manejar las roldanas del trapecio.

¿Cómo era tu situación en ese momento?

Mi situación era extremadamente difícil: aunque tenía tres trabajos no me alcanzaba. Mis hermanos del circo me ayudaron armando un varieté y con eso alcanzó. Gustó mucho y gané un premio porque ofrecimos algo diferente, un número con los ojos vendados. Al volver apliqué para compañías internacionales mediante las redes, hasta que conseguí un contrato con The Works Entertainments, en los Estados Unidos. Ya con otro cachet. No tenía que poner plata yo. No sabía inglés, tenía muchas inseguridades, pero hice un curso de conversación durante un mes y partí.

¿Cómo era volver a casa?

Felicidad e incertidumbre porque tenía que conseguir otro contrato, pero sucedió: viajé a Brasil para participar de un show del Cirque International Festival Contest, donde participaban del jurado el hijo de Chaplin y el director del Parisian Cabaret, entre otros. En el ascensor me sorprendió un señor que me felicitó y pidió que le enviara mis videos. En la tarjeta que me dio leí: “Pavel Kotov, Cirque du Soleil”. Casi me derrumbo.

¿Cómo es estar dentro del Soleil?

Un sueño. La base está en Montreal. Llegamos todos los nuevos juntos. Nos hicieron un examen médico minucioso y otro de preparación física tremendo. Tuvimos una reunión a la que llaman “tapiz rouge”, donde nos presentaron el espectáculo.

Describinos un día completo.

Nos levantamos a las siete, desayunamos y a las ocho empezamos la jornada. Cada día es diferente: a veces tenemos dos horas de maquillaje, donde hacen pruebas para que los directores elijan. Le siguen otras dos horas de danza y coreografías. Luego almorzamos y retomamos con los ensayos de cada número y enlaces de situación, y terminamos a las seis de la tarde. Tenemos un día libre por semana.

¿Qué significa ser artista?

Es mucho más de lo que se ve. Es llegar horas antes del horario estipulado, que el vestuario, el peinado, el maquillaje y el equipo estén en perfecto estado siempre. Es responsabilidad, ante todo: comer bien, entrenar correctamente y dormir lo suficiente. El cuerpo es tu principal elemento de trabajo y, por eso, hay que cuidarlo las veinticuatro horas. Es dejar muchos aspectos de la vida de lado, extrañar y aprender a estar solo. También es viajar, conocer gente de todo el mundo y principalmente ser feliz. Ser artista es amar cada día, cada paso y cada segundo de tu vida.

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Carola Serran

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