Por Judith Agüera (Vecina de Santa Bárbara) – Lic. En Marketing, MBA en Marketing Estratégico, Prof. de Yoga y Coach Ontológico de la Escuela Argentina de PNL y Coaching.

Hacía varios años que quería estudiar Coaching con certificación Internacional, analicé la propuesta de varias Escuelas y cuando investigaba dónde había estudiado su Director, la gran mayoría lo había hecho con Lidia Muradep.  Así que, sin dudarlo fui directamente a la fuente y me anoté en la Escuela Argentina de PNL y Coaching.  Cuando vi el título de la carrera, “Coaching para la Transformación Personal”, pensé: – “no será demasiado título…”. Hace más de 25 años que estoy en la búsqueda de mi crecimiento personal, tomo cursos, talleres, hago retiros, hice el Profesorado de Yoga.  Y desde el primer día de la cursada de la carrera de Coaching, supe que había encontrado lo que tanto estuve buscando. Todo lo que había incorporado e investigado todos estos años, estaban contenidos en un método empírico y científico.  La Transformación Personal estaba comenzando en mí de una manera muy sólida, precisa y concisa.

El Coaching Ontológico es un modelo de transformación y aprendizaje que nos permite potenciar al máximo nuestro desempeño.

El Coaching Ontológico propone Observación, Acción y Resultado, donde las acciones que cada persona realiza y los resultados que obtiene dependen del tipo de observador que “Es”. Siendo observadores “diferentes”, logramos ver nuevas posibilidades de acción. Estas posibilidades definen nuestros logros, la calidad de nuestras vidas y el tipo de persona que elegimos Ser.

El Coaching Ontológico entiende que Somos nuestras conversaciones: la manera como conversamos con nosotros mismos y con los demás, determina nuestro particular modo de Ser, y qué tipo de vida queremos tener.

Todas las semanas mientras iba para Capital a cursar la carrera, pensaba, qué lindo sería llevar todos estos conocimientos y experiencias para compartir en mi comunidad. Qué lindo y fácil sería si todos tuviéramos este aprendizaje, cuanto respeto y empatía habría entre nosotros.  Cuanto más fácil y enriquecedores serían nuestros vínculos…

Así fue que, llegando a fin de año y luego de hacer un ejercicio de visualización que lideró Lidia, sin ella conocerme, me acerqué y le dije que quería llevar la Escuela a zona norte.  Me miró y me dijo: – “bueno, te estaba esperando…”. Hasta el día de hoy, ya prontas por abrir la Nueva Sede Benavidez/Tigre en Torrepueblo, sigo sintiendo el agradecimiento, alegría y felicidad, de haber transitado este nuevo camino de crecimiento.  Donde puedo dar fe, que la manera como conversamos con nosotros mismos y el tipo de observador que elijo Ser determina qué tipo de vida queremos tener. 

Contacto:

judithaguera@gmail.com

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