Por Ines Vazquez Noya

Los hábitos de compra influyen en la alimentación y la salud. ¿Qué significa esto? Si tenemos una despensa repleta de productos frescos, cereales integrales y aceites, nuestras preparaciones serán coloridas, nutritivas y equilibradas. Mientras que, si a nuestro alcance solo encontramos alimentos poco saludables, nuestra alimentación diaria será de la misma forma.

Uno de los principales problemas que tenemos es asociar comer bien o comer sano con productos más caros, raros o exóticos. Si elegimos y compramos bien, nuestra alimentación será variada y económica. El primer paso para crear una despensa saludable consiste en eliminar la mayor cantidad de comida chatarra como te sea posible. Principalmente la azúcar blanca, la harina blanca y los alimentos procesados como las galletitas dulces, gaseosas y jugos artificiales que contienen lo que se conoce como “calorías vacías” es decir aportan gran cantidad de energía pero pocos o ningún nutriente. Se aconseja planear o armar un menú semanal para organizar cantidades y evitar comprar de más. Además de revisar la actual despensa y heladera para evitar la compra repetida. De ser posible, variar los lugares de compra sea entre los mercados, las ferias barriales o los mayoristas para encontrar productos de mejor calidad a granel. Se estima que en las ferias los alimentos frescos son hasta un 50% más baratos. La realidad muestra que una buena planificación permite ahorrar dinero y comer mejor y más variado.

Al momento de la compra, se recomienda prestar atención a las ofertas y leer las etiquetas de los productos principalmente la fecha de vencimiento y la información nutricional. Comprobar que los envases estén en perfectas condiciones – principalmente las latas, que no se encuentran abolladas. Y como recomendación general consumir siempre los productos de temporada dado que la calidad y los precios serán mucho mejores. Por ejemplo, en verano la sandía y el melón están en su punto justo; los cítricos a principios de otoño y durante todo el invierno mientras que los espárragos y las habas durante la primavera. Los puestos en el Mercado Central aseguran que “no hay mejor estacionalidad que ver la cantidad disponible”. Por último, una sugerencia de ingredientes que no pueden faltar en la compra saludable: legumbres, cereales (mejor integrales), frutos secos, semillas, aceites, especies y hierbas además de las frutas y las verduras frescas. A mayor variedad de colores será el aporte de vitaminas y minerales.

Contacto:

ines.vazqueznoya@gmail.com

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