La escuela comenzó hace ocho años como un gran sueño tanto de Martín Carrizo como de su mujer, Mariana Silberstein. “En una actividad con niños de jardín donde los papás van y cuentan lo que hacen —recuerda Mariana—, Martín tocó la batería y vimos que los chicos no sólo se emocionaron con la batería, sino que conectaron con algo más lindo: pensaron en su futuro. Ahí picó la semillita”. Mucha gente le pedía a Martín clases de música, y entonces decidieron armar una escuela para “enseñar a tocar instrumentos desde su mirada y energía, desde donde él aprendió a hacer música”, define Mariana, ya que Martín es básicamente autodidacta.

¿Cómo eligen a los profesores para que trabajen con ustedes?

En general son todos músicos conocidos. Vienen con referencias. Atraviesan un riguroso casting en donde no solo importa la formación, sino también el camino que han recorrido. Se armó una gran familia entre el staff de profesores, las chicas de recepción y las familias que concurren a la escuela.

¿Cómo es la dinámica de las clases?

Hay clases semanales de guitarra eléctrica, batería, teclado, ukelele, canto y bajo, y el área de danza, a cargo de Dance Division. Están divididas por niveles y por edades. Hacemos clases grupales. Está bueno aprender en la diversidad, es una forma muy creativa. La música es comunión; surge de esa unión, de crear juntos. También hay clases individuales. La escuela tiene una amplia disponibilidad horaria. Además, hay una clase semanal de ensamble, en donde se juntan varios instrumentos de cada nivel en determinados horarios. Cada año hacemos un gran show final en el Niní Marshall para las áreas de música y danza. Es muy lindo y una experiencia artística muy rica para todos. Además de música enseñamos danza (hip hop, comedia musical) y teatro.

¿Hay alumnos que están desde hace muchos años?

Sí, hay chicos que hicieron un recorrido durante estos ocho años. Los vimos crecer en sus voces y su instrumento. Si bien se renuevan los alumnos, hay gente que ya es histórica en la escuela. Y así como vienen niños a formarse, también hay adultos que empiezan de cero o que en su juventud tenían su banda y tocaban, y por cosas de la vida dejaron pero encuentran en la escuela su lugar de conexión con su instrumento y con su artista.

¿Por qué es importante que un niño aprenda a tocar un instrumento?

Yo creo que el arte es sanador. Todos tenemos en nuestro ser una parte creativa. Hay gente que lo tiene muy exacerbado y gente que no tanto, pero es importantísimo tomar contacto, cualquiera sea el medio que elija, con esa parte creativa de cada uno y desarrollarla. Tiene que ver con el autoconocimiento. Los ayuda mucho a sociabilizar. La música en sí misma tiene un montón de efectos beneficiosos en la vida, te cambia tus estados anímicos, pocas cosas tienen ese poder. Además es un muy buen complemento de la educación formal que reciben los niños. La música tiene todo un tema estructural, pero desde un lugar intuitivo, de distensión, les da una dimensión distinta. Es muy importante que los niños aprendan y se formen musicalmente, y además que tengan el ímpetu de salir a tocar, mostrarse en shows, trascender el instrumento y mostrar lo que hacen. En la escuela, los chicos están seguros de lo que hacen, no hay competencia, se enseñan y potencian entre ellos. Es todo hermandad.

¿Tienen algún proyecto para el futuro de la escuela?

A mitad de este año vamos a empezar con los fests (Drum fest, Guitar fest, Singer fest). Van a ser festivales más específicos para que el alumnado de cada curso tenga un espacio para mostrar a un público distinto lo que está haciendo. También estamos trabajando mucho el tema de las franquicias. Hay interesados en muchos lugares. Poder duplicar todo lo que está pasando en este lugar, con esta energía, la onda de los profes y la dinámica lleva mucho trabajo. Pero lo más importante es que estamos preparándonos para que los chicos terminen el secundario y puedan hacer la carrera de músico profesional.

¿Qué significa para Martín y para vos la música?

Para Martín es la vida misma. Es la sangre que le corre por las venas, el aire que respira. La energía vital de él. Para mí siempre fue importante, y al estar junto a Martín y entrar en todo este mundo musical y la escuela, veo que es un puente. Es el puente para transitar más amorosamente esta vida.

Emilia Chávez

CONTACTO:

Abierta de lunes a sábados, de 9 a 21

Edificio Puerta Norte II, Of. 432/433, Nordelta

Mail: info@martincarrizoschool.com

Teléfono: 4871-4955

Instagram: @martincarrizoschool

Facebook: Martín Carrizo School

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