Consideremos el 2019 como el año de la nostalgia. Los personajes vuelven, las historias se repiten. Disney es el principal dueño de nuestras memorias y nuestras lágrimas.

Lo único que parece cambiar, por el momento, en el universo cinematográfico de las películas infantiles, son los efectos visuales. Sí, en la película no aparece una sola forma de vida o un solo paisaje que no fuera creado por computadora. El nivel de detalle de absolutamente – ¡no estoy exagerando, señores! – todos los animales, plantas y objetos deja satisfecha la imaginación de lo que el hombre pensaba que se podía hacer con la tecnología.

Una producción tan esperada no podía quedarse atrás con el equipo de voces. Donald Glover (Guava Island), James Earl Jones (Un Príncipe en Nueva York), Chiwetel Ejiofor (12 Años de Esclavitud) y John Kani (Pantera Negra) interpretaron a Simba, Mufasa, Scar y Rafiki.

Pero las adulaciones y aplausos se los llevó Beyoncé, quien estuvo a cargo de la elección de los músicos que interpretarían las nuevas y viejas canciones, además de caracterizar a Nala, compinche y heroína, siempre al lado de Simba.

Jon Favreau, el mismísimo director de Iron Man (Happy Hogan para los amigos), se hizo cargo de esta versión con un gran peso en la espalda. En una entrevista declaró: “tenía que asegurarme de que determinados momentos como El ciclo sin fin y la estampida, donde todo el mundo recuerda cada plano, esas eran las partes en las que queríamos que fuese casi exactamente igual a lo que era la animación”.

A pesar de ser la misma historia que conocemos, el dúo nihilista Timón y Pumba le dan un twist moderno al humor. Seth Rogen y Billy Eichner les dan vida a los personajes, y mencionaron que la mayoría de lo que escuchamos decir a los cómicos fue improvisado.

En conclusión, una leyenda digna de contarse otra vez, ya que nos enseña valores que trascienden la pantalla gigante, pero en ocasiones nos dejamos guiar más por el valor emocional de la historia que por la natural necesidad de comparar lo que en algún tiempo fue un éxito y hoy llamamos un clásico.  

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