Para realizar cambios en cortes y color siempre hay que investigar en las redes y así tener alguna referencia de lo que se querría lograr. De esa manera se chequean y analizan varias opciones de lo que a uno le gusta. Siempre hay que tener en mente dos o tres posibilidades para mostrarle al estilista y discutirlo con el/ella para llegar a hacer lo que realmente se quiere.

No hay que creer que el otro entiende o piensa lo mismo que uno, ya que todas las personas tienen distintos métodos de decodificación y pueden llegar a una conclusión completamente distinta de lo que uno interpreta. Por eso mismo, hay que ser claros y discutir sobre eso que se está buscando y no dejar las ideas en el aire.

Si con el estilista llegan a la conclusión de que eso que se quiere no se logra de una sola vez, pues hay que hacerle caso, ya que ellos son los que han estudiado para eso, además de que son los que más quieren que salgan contentos con el trabajo realizado por ellos.

También algo importante para tener en cuenta es que generalmente en las imágenes de internet, post de revistas, las modelos siempre están peinadas de una manera extraordinaria, con luces que realzan los efectos en el cabello, y hasta muchas veces las fotos están editadas.

Y por último siempre hay que confiar en el estilista, es la persona a quién más se le puede confiar el propio cabello, y quién va a saber cuidarlo mejor que uno. Jamás un buen estilista va a querer hacer algo para perjudicar a uno mismo, ni al cabello propio.

Por Camila Iara Hess

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