¿Cuántos de nosotros ya incorporamos a nuestra rutina las palabras «libre de gluten»? Por una cuestión personal o familiar, de forma estricta o no, es un tema con el que ya nos estamos amigando e incluso encariñando.

Libre de gluten. ¡Caótico! ¿Quién lo hubiera imaginado? Nuestra cultura y nuestras costumbres no lo pueden creer. Pero, en fin, acá estamos, ¿y ahora qué como?

Hace poco preparé para alguien a quien estimo mucho una serie de recomendaciones prácticas para que lleve adelante su transición con calma y conciencia. Hoy les voy a compartir un poco de ese texto para que puedan ordenarse y disfrutar de este nuevo mundo, sin desesperar. Seguramente fueron muchos años comiendo de un modo y hoy la transformación es y se siente fuerte.

Oportunidad

¡Bienvenidos! ¡Qué gran oportunidad para elegirte! Es una nueva puerta de acceso a un modo de vida en el que la prioridad sos vos. Desde este lugar, hoy podés reencontrarte y cuidarte. De una u otra forma, te lleva a reconquistar tu poder de elegir lo que comés y a prestar atención real, seleccionando ingredientes y platos por amor a vos mismo.

No tengo dudas de que experimentarás esta energía positiva en tu cuerpo, en tu humor, en tu voluntad, en la calidad de tus días, en tus relaciones…

Entonces, para empezar, mi primer aporte para vos es que reflexiones sobre tu actual alimentación. La idea es que puedas reconocer, mentalmente o aun mejor por escrito, qué tipo de comidas consumís, horarios, cuánto tiempo le dedicas, la cantidad en las porciones, momentos del día, dónde comés, con quién comés, quién cocina, si tenés preferencias, lo que no te gusta o te cae mal…

Toda esta info va a ayudarte a poder elegir sabiamente acorde a tu nuevo estilo de vida, a tus preferencias y necesidades. Sos quien mejor puede atender a las señales inequívocas de qué es “bueno” y qué es “malo”, cómo te sentís y si hay o no síntomas.

Nutrirse distinto moviliza, y moviliza profundamente. Te invito a recibir con apertura y sin temor todo lo que te traiga. Y atenti con la dificultad de procesar lo “diferente” de quienes te rodean y la de tus vínculos. No es tarea para ocuparte ni preocuparte. Confiá vos primero en el proceso. Todo se reacomodará.

Luego de la reflexión, tomá nota:

1. Comidas favoritas o que no te gustan para nada.

2. Momento del día que realizás la comida más copiosa.

3. Ingredientes o comidas a evitar.

4. Ingredientes o comidas a fortalecer.

Esos serán los cambios a los que les darás prioridad y lo primero que vas a incorporar o quitar en tu alacena. Es necesario limpiar tu casa-cuerpo para que los nutrientes se absorban y trabajen adecuadamente. También sería ideal que las primeras tres o cuatro semanas tengas organizado tu menú y evites comer afuera. Esto ayudará a prepararte y a tomar buenas decisiones alimenticias.

Poco a poco te sentirás parte de este nuevo universo que se abrió especialmente para vos y si aun así sentís que necesitás ayuda, podés encontrar muchas propuestas de lugares y de profesionales que pueden guiarte con más detalles; incluso pedir comidas caseras listas que pueden facilitarte esta transición. La meta es que puedas cuidarte, disfrutar, mejorar y conservar tu calidad de vida.

CONTACTO: 

Mail: saboresarmonia@gmail.com

Instagram: @armoniasaboresgourmet

Teléfono: 11 3679-7781

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