A medida que pasa el tiempo, nuestro alrededor se deteriora, las personas toman conciencia de lo que sucede, y más objetos se revelan como contaminantes. Al principio un porcentaje grande de la población comenzó a reciclar, luego varios decidieron dejar las carnes y cualquier derivado de animales, se continuó con limpieza de las calles, parques y ámbitos públicos, y ahora se agregan la vergüenza por volar y la vergüenza por comprar.

Es muy grande y muy grave el impacto que se está generando en el mundo. La industria de la moda es responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero, según un informe de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el comercio y desarrollo. Tratar de vivir de forma sustentable ya es una NECESIDAD y no algo de gusto.

En el informe fueron revelados algunos datos impactantes. Para realizar un solo pantalón se necesitan 7500 litros de agua (una persona lo ingiere en 7 años), la industria de la moda produce más emisiones contaminantes que el tráfico aéreo y el marítimo, utiliza 93.000 millones de metros cúbicos de agua al año (alcanza para 5 millones de personas), 500.000 toneladas de microfibra son lanzadas al océano.

Está aumentando la concientización por parte de consumidores y empresas. H&M, Guess y Patagonia comenzaron a producir camperas con botellas recicladas. En Francia, en la cumbre del G7, se juntaron 32 firmas en un “pacto de moda”, en el que se establecieron distintos niveles de acción para reducir la contaminación.

La indumentaria de segunda mano fue votada como el mejor regalo del año pasado en navidad. Ya no es mal visto comprar ropa usada, se preocupan por el consumo excesivo de ropa. Si se continúa con el consumo excesivo, se especula que las emisiones contaminantes aumentarán un 50% para el 2030.

Esta nueva tendencia fue creada por Fredrik Virtanen quien dice que “la única manera de ser políticamente correcto en términos del medio ambiente es no comprar más ropa nueva”. Y este término también es un derivado de “flygskam” (vergüenza de volar), “tagskyt” (orgullo de viajar en tren) y “smygflyga” (volar clandestinamente), acuñados para el cuidado medioambiental.

Es considerado una de las consecuencias del “Efecto Greta”: Greta Thunberg, es una adolescente activista medioambiental que obligó al gobierno a hacer algo con el cambio climático. Viajó en velero durante 2 semanas para cruzar el océano Atlántico y llegar a los Estados Unidos, donde está actualmente participando de eventos climáticos.

Lo que se intenta evitar con esta tendencia es lo que hoy en día existe; un modelo de negocio dominante, la “moda rápida”. Se emite ropa de manera constante a bajos precios, se realizan nuevas colecciones rápidamente, todo creado para alentar al consumo.

Por Camila Iara Hess

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