El hombre siempre soñó y seguirá soñando con lo que se puede encontrar fuera de su hogar, la Tierra. Gracias al cine, pudo imaginar aventuras y relatos que sólo sirven para saciar momentáneamente su incansable búsqueda por lo desconocido.

Ad Astra presenta a Roy McBride, un astronauta de alto rango conocido por ser el de más sangre fría entre todos los de su equipo. Roy tiene un pasado que lo persigue, ya que su padre, Clifford McBride, fue el navegante espacial más famoso, por embarcarse en un proyecto que buscaba vida inteligente en el espacio, viaje del que nunca volvió.

Roy debe reencontrarse con la historia de su padre al descubrir que unas sondas poderosas que están destruyendo el planeta Tierra pueden provenir de la nave del Proyecto Lima, la cual se piensa que puede estar rodeando Neptuno.

Brad Pitt encarna de una manera asombrosa a Roy, ya que el personaje se ve en un arduo proceso de desarrollo durante la película, en el cual Pitt logra positivamente la emoción y sentimientos adecuados. Lo acompañan en escenas llenas de sensibilidad Donald Sutherland (The Hunger Games) como un viejo amigo de su progenitor y Ruth Negga, con una figura esencial para el progreso de la trama.

El director, James Gray, dijo en una entrevista que Ad Astra había sido escrita (junto con Ethan Gross) en 2011, pero no tuvo el presupuesto necesario hasta ahora para poder realizarla. Gray se inspiró en la idea de los viajes de los europeos al Nuevo Mundo, y cómo los hombres “exploran tanto por razones nobles como por razones no tan nobles”.

El film puede analizarse desde el punto de vista épico, con viajes a distintos puntos del espacio exterior y una misión por cumplir. Pero más allá de esto, la obra tiene un nivel para considerar mucho más profundo: la soledad del hombre, las relaciones familiares y románticas, el dejar de lado la vida que se conoce para cumplir el sueño de uno, a pesar de que esto se convierta en una lucha con uno mismo.

Ad Astra capta no sólo por su historia, sino por la sumatoria de los aspectos cinematográficos que crean un ambiente digno de una película acerca del espacio. La música fue compuesta por Max Ritcher, reconocido por trabajar en el soundtrack de Shutter Island (2010) y The Leftovers (2014). Con un sonido minimalista, Ritcher recuerda un poco el trabajo de Hanz Zimmer en Interstellar (2014), creando una atmósfera de nostalgia e incertidumbre a la vez.

Otro aspecto muy interesante es la iluminación, que añade al clima perfectamente estético. En varias escenas se pueden apreciar juegos de luces que evocan las conmociones de los personajes. Se juega tanto con la potencia de las luces como con los colores, que expresan distintos estados de ánimo o adelantan revelaciones.

Por último, Hoyte Van Hoytema estuvo a cargo de la cinematografía. El director de fotografía fue muy habilidoso al crear imágenes impresionantes y hasta paradisíacas del cosmos.

Ad Astra debe aprovecharse mientras esté en las carteleras de cine, ya que toda su vivencia sensorial se aprecia indiscutiblemente gracias a la pantalla grande y su experiencia.

  1. Me encantó el tema, creo que los astronautas conocen en desafío de salir y la incertidumbre de no saber si llegan a destino o no poder retornar inclusive con toda la tecnología disponible.
    La nota es un excelente relato que nos invita a completarlo asistiendo al cine.

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