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Alejandra Suárez, más conocida como la Coneja, comparte sus experiencias y el amor por su estudio de baile, en el que apuesta a enseñar de la mejor manera posible, invocando sentimientos y pasiones.

El baile como manera de desenvolverse en la vida

Alejandra Suárez audicionó y entró al Teatro Colón cuando tenía siete años. Allí comenzó su carrera hasta los 17 años. Formó parte del Ballet de Cámara del Colón, con el que realizó giras por el país. Perteneció a la camada de Julio Bocca, Eleonora Cassano y Maximiliano Guerra y estuvo en el refuerzo del cuerpo de baile del Colón, al que sólo se entraba por concurso.

Luego comenzó a conectarse más con el mundo del espectáculo comercial; se presentó a pruebas y castings y entró en Sugar, la obra de teatro con Susana Giménez, Ricardo Darín y Arturo Puig. Al año siguiente, en el 1987, Susana la convocó para trabajar como su secretaria en la tele y así fue como empezó “Hola Susana”. Trabajó en publicidad, participó en recitales y ganó junto a su equipo el premio Estrella de Mar al mejor espectáculo infantil con “Los Susanos son el Show”. Fue docente de baile y trabajó en la escuela de Ante Garmaz.

Cuando decidió ser mamá dejó todo. “Son las decisiones de uno; después mi hijo creció y decidí volver”, explica. Hoy dirige su propio estudio de danza en Central Nuevo Tigre, en donde abarca desde lo clásico hasta ritmos urbanos, hip-hop, jazz y contemporáneo, además de canto y comedia musical, tanto para niños como para adultos.

Alejandra agrega: “Me siento privilegiada de poder trabajar en lo que amo, contenida por mi familia y amigos y acompañada por colegas como Paula Ezcurra, Claudio Salgan y doce profesores que forman el staff, quienes siempre apostamos hacia adelante, estamos con la misma camiseta puesta y queremos lo mejor para la escuela”.

El baile como manera de desenvolverse en la vida
¿Por qué decidiste cambiar la escuela de espacio? 

La escuela comenzó hace ocho años, antes estábamos en otro lugar que era más pequeño y teníamos poca amplitud de horarios. Ahora que nos mudamos tenemos tres salones, todos con cámara de aire y acustizados, preparados para hacer cada actividad como corresponde. Mi idea es poder enseñar en mi espacio las cosas de la mejor manera, ya que adoro ser docente. Por eso todos los profesores damos distintas disciplinas, y queremos que el alumno encuentre en este espacio un lugar lúdico y de aprendizaje. Que además de pasarla bien, realmente aprenda y le sirva. Trabajamos con alumnos desde los 4 años.

¿Cómo elegís a los profesores que trabajan con vos?

Primero, por su formación y experiencia. Después, por su energía: me interesa que sea parecida a la mía, que sean eléctricos y que logren una clase dinámica. Que transmitan motivación y amor por lo que hacen. Todos los profesores tenemos la misma vibra, nos entendemos. Al ser profesionales de la danza, la mayoría son de base clásica, que después se fueron derivando a lo urbano u otros géneros.

¿Cómo es la metodología de las clases?

Cada estilo tiene su técnica, pero dentro de todas las danzas la clase consta de un precalentamiento, manejo en el espacio haciendo un poco de barra, centro, diagonales, saltos; después hacemos una coreografía y por último una elongación. Siempre hacemos una muestra a fin de año. En la escuela decidimos hacer muestras más que obras de teatro, así cada alumno tiene la posibilidad de ser protagonista. Acá el lema es que todos somos iguales, todos tenemos el deseo de bailar. Yo valoro mucho eso. Bailar te cura el alma.

El baile como manera de desenvolverse en la vida
¿Dirías que la danza clásica es la que más técnica tiene?

Absolutamente. Yo creo que el bailarín clásico, con entrenamiento, puede lograr distintos estilos. Para mí es la base, la madre de las danzas. Es elegante, femenina, tierna, transparente, etérea.

¿Considerás que es importante que los niños hagan baile?

Sí, porque va más allá de lo físico; es arte. Te da seguridad, te deja expresarte, manifestar sentimientos. Hoy en día me parece que está buenísimo que podamos remitirnos un poco a los sentimientos, más que a la técnica o a la tecnología. Conectarse más con uno y con el otro. La danza no solo te sirve para bailar, sirve para desenvolverte en la vida. Ayuda un montón en la actitud, en la postura, en la impronta.

Con tu trayectoria en el espectáculo, ¿qué enseñanzas te dejó ese mundo?

Disciplina por sobre todas las cosas, compromiso, tolerancia. Divertimento, ni te puedo explicar. Lo que tiene también es que uno piensa que el artista, al entretener a un público, está todo el tiempo de fiesta. Pero no es algo fácil, hay entrenamiento y horas de ensayo, detrás de escena hay mucho trabajo. Tenés que estudiar para poder sostenerte, siempre hay que nutrirse. Yo estudié teatro, canto, danza, más allá de todo lo que hacía en el Colón. También remarco el placer, es importante hacer algo que te guste.

¿Qué mensaje le darías a alguien que quiere empezar a bailar pero aún no se anima?

Que no se fije en el cómo te miran ni qué digan de vos, sino en su interior, en lo que uno tenga ganas de hacer. Si quieren bailar que bailen. La escuela está abierta para el que quiera expresarse. Yo quiero que el alumno pueda sentir lo que los profesores y yo sentimos. Todo el mundo puede expresarse, y este es el lugar para compartirlo.

Emilia Chávez Fotografía por Laureano Pérez

CONTACTO: Instagram: @la_coneja_estudio Facebook: La Coneja Estudio Alejandra Suárez Teléfonos: 5365.8803 / 15.6684.0172 Mail: estudioalesuarez@outlook.com Dirección: Edif. Central Nuevo Tigre, Piso 3, Of. 305. Diego Palma 3340, Benavídez.

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